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SALUD BUCODENTAL EN ADULTOS MAYORES DE 50 AÑOS

16 de Agosto de 2018 0

A medida que pasan los años, nuestra cavidad bucal va experimentando cambios tanto anatómicos como fisiológicos. Estos cambios, unidos a una higiene bucal incorrecta, al estilo de vida y a determinadas patologías pueden influir en la salud bucal. 

Los principales trastornos y patologías bucales, por su prevalencia y por su relevancia, que pueden presentar los adultos mayores de 50 años son la xerostomía, las enfermedades periodontales y la pérdida de dientes. Además, hoy en día con el uso tan extendido de implantes dentales para sustituir los dientes perdidos, hay que prestar especial atención a su cuidado y mantenimiento a largo plazo. 

XEROSTOMÍA 

La xerostomía es la sensación subjetiva de sequedad bucal, y normalmente está asociada a una disminución de la cantidad de saliva o a una variación en su composición (por ejemplo, una saliva más viscosa puede provocar la sensación de sequedad bucal). La prevalencia de xerostomía en personas mayores de 55 años es del 40%. 
En estas edades, es frecuente que las personas tomen varios medicamentos de forma diaria para tratar una o más patologías, como pueden ser las enfermedades cardiovasculares, respiratorias, etc. Los medicamentos que tienen algún efecto sobre el Sistema Nervioso Autónomo, que es el que regula la secreción de las glándulas salivales, son susceptibles de provocar variaciones en el flujo salival. Se calcula que existen más de 500 fármacos que pueden producir xerostomía (un 80% de los más prescritos), como pueden ser antihipertensivos, antidepresivos, anticolinérgicos, etc. 
Además, hay que tener en cuenta la cada vez mayor incidencia de tumores sobre la región de la cabeza y el cuello. Con frecuencia, el tratamiento de los mismos implica la administración de radioterapia y/o quimioterapia, que tiene repercusiones, entre otras, sobre la cavidad bucal. En el caso de la radioterapia, si las glándulas salivales están dentro del campo de radiación, se puede producir un daño irreversible a las glándulas salivales, lo que implicará una producción disminuida de saliva permanente. En cambio, la xerostomía producida como consecuencia de la quimioterapia puede ser reversible, recuperando los valores de salivación normales tras la finalización del tratamiento. 
Por último, existen determinadas patologías sistémicas, que tanto por su tratamiento como por la patología en sí misma, pueden provocar xerostomía, como es el caso de los pacientes diabéticos. 
La falta de saliva o los cambios en su composición, tienen como repercusión principal la pérdida de las propiedades protectoras de la saliva, favoreciéndose la aparición de caries y otras infecciones oportunistas como candidiasis, mal aliento y dificultades para masticar y tragar. 
Desde la oficina de farmacia se pueden aportar unos valiosos consejos para mejorar la calidad de vida de los pacientes con xerostomía, como pueden ser beber agua con frecuencia para mantener hidratada la cavidad bucal, evitar los irritantes (tabaco, alcohol, café y alimentos picantes, ácidos o salados) y, sobre todo, extremar las medidas de higiene bucal con dos objetivos fundamentales: mantener hidratada la cavidad bucal y prevenir la aparición de infecciones bucales como consecuencia del descenso del flujo salival. 

ENFERMEDADES PERIODONTALES 

Las enfermedades periodontales o de las encías son enfermedades infecciosas e inflamatorias de los tejidos que rodean los dientes: encía, ligamento periodontal y hueso alveolar. 
Fundamentalmente se dividen en gingivitis y periodontitis. La principal diferencia entre ambas es que en la gingivitis se produce una infección e inflamación del tejido periodontal sin que exista pérdida de tejido de soporte o hueso, mientras que en la periodontitis sí hay destrucción del hueso alveolar. La importancia de la gingivitis es que precede a la periodontitis, si bien no todos los casos de gingivitis derivan en periodontitis, ya que es necesaria una cierta predisposición genética. 
La periodontitis constituye la principal causa de pérdida de dientes en adultos. 
Según un estudio (Carasol et al. 2016), realizado en España sobre más de 5000 trabajadores, tan solo el 5,4% de la población tiene las encías sanas, cifra aún menor a partir de los 45 años. De hecho, según este mismo estudio, 6 de cada 10 personas mayores de 45 años tienen periodontitis. 
Tanto la gingivitis como la periodontitis tienen como agente causal principal el acúmulo de placa bacteriana o biofilm en el margen gingival (la unión entre encía y diente) y a nivel interdental, debido a que es difícil higienizar bien estas zonas con el cepillo dental. Este biofilm entra en disbiosis que es es lo que provoca una respuesta inmunitaria inespecifica, que produce inflamación de la encía o gingivitis
Con el paso del tiempo, si la placa bacteriana o biofilm no se elimina con buena higiene, puede ir madurando e internalizándose en la encía, lo que da lugar al crecimiento de especies bacterianas que son capaces de destruir los tejidos periodontales, fundamentalmente, el ligamento periodontal y el hueso alveolar, lo que llamamos periodontitis
Es muy importante tener en cuenta que en el caso de los fumadores, los signos pueden estar “camuflados”: el tabaco enmascara la enfermedad de las encías. 
Desde la farmacia se puede sospechar de casos de enfermedad de las encías si la persona indica que tiene inflamación, enrojecimiento y/o sangrado de encías. En estos casos, lo primero que se recomienda es la visita a la clínica dental para que puedan realizar un diagnóstico y tratamiento adecuados. 
Además se debe insistir en la importancia de tener una correcta higiene dental con el uso de elementos interdentales como sedas y cintas, cepillos interproximales o irrigadores bucales, para eliminar la placa bacteriana de los espacios interdentales y margen gingival. Así mismo se recomienda usar pastas dentífricas y colutorios con antisépticos de uso diario como el cloruro de cetilpiridinio para prevenir y ayudar a controlar la gingivitis o la clorhexidina como coadyuvantes del tratamiento de la periodontitis. 
Además, multitud de estudios poblacionales han demostrado que existe relación entre la periodontitis (sobre todo en sus formas más severas) y enfermedades sistémicas como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares isquémicas y algunas alteraciones del embarazo, como son el parto prematuro o niños con bajo peso al nacer. 
Por todo ello, fumadores, mujeres embarazadas, diabéticos o personas con enfermedades cardiovasculares deberían usar de forma preventiva productos de higiene bucal específicos para prevenir y controlar las enfermedades de las encías. 

IMPLANTES DENTALES 

Una de las principales formas de sustituir los dientes perdidos es mediante el uso de implantes dentales. 
Los implantes dentales, al igual que los dientes, también pueden sufrir enfermedades infecciosas e inflamatorias de los tejidos de soporte, que, en el caso de los implantes, se denominan periimplantarias. 
Las enfermedades periimplantarias se deben principalmente al acúmulo de placa bacteriana o biofilm por una higiene bucal deficiente alrededor de las prótesis implanto-soportadas. Esta infección provoca una inflamación de la mucosa, denominada mucositis periimplantaria, lo que equivaldría a la gingivitis alrededor de dientes. Si la placa bacteriana continúa acumulándose , internalizándose y madurando puede iniciarse la periimplantitis, que equivale a la periodontitis en dientes, en la que se produce destrucción del hueso de soporte del implante. 
La destrucción del hueso de soporte del implante provoca la pérdida de sujeción del mismo, con el consiguiente riesgo de pérdida futura. 
Por tanto, es importante cuidar los implantes igual que si de los dientes naturales se tratara. 
Existen varios cepillos específicos para implantes. Por ello, para poder higienizar eficazmente implantes y prótesis, pueden tener ciertas modificaciones respecto a los cepillos de dientes normales. 
Es especialmente importante la higiene de los espacios interdentales o entre los implantes, utilizando sedas y cintas, cepillos interdentales o irrigadores bucales, en función de cada tamaño de espacio. 
Por último, es necesario acudir a las visitas que paute el odontólogo para revisar el estado de los implantes y de los tejidos que los rodean, para prevenir cualquier complicación y asegurar así el éxito de los implantes a largo plazo. 

 
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