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SALUD BUCAL INFANTIL: PORQUE CADA EDAD NECESITA UN CUIDADO ESPECÍFICO

26 de Septiembre de 2017 0

Para conseguir una buena salud bucodental durante la infancia y prevenir la aparición de caries, la patología bucal más frecuente en esta etapa, resulta fundamental que el niño siga una adecuada higiene bucodental desde su nacimiento. 

La adquisición de este hábito y su mantenimiento comportará que cuando sea adulto pueda conservar sus dientes para toda la vida. Sin embargo, las necesidades no son las mismas en los recién nacidos que en niños de mayor edad. A continuación presentamos las pautas de higiene bucal que deben seguirse en las distintas etapas de desarrollo de la cavidad bucal para lograr un objetivo común: la eliminación del biofilm dental con el objetivo de mantener una boca sana. 
El ser humano, desde su nacimiento hasta la vejez, pasa por diferentes etapas, y cada etapa implica cambios que pueden ser anatómicos, fisiológicos, psicológicos, etc. Estos cambios afectan a las diferentes partes del cuerpo, incluyendo la cavidad bucal. 
El desarrollo de la cavidad bucal se produce sobre todo en la edad infantil. Así, se pueden distinguir tres periodos distintos: 
Desde el nacimiento hasta los 2 años. Tiene lugar la erupción de los dientes temporales, también llamados dientes de leche o dientes deciduos. 
Entre los 2 y los 6 años. Durante esta etapa los niños ya tienen todos los dientes de leche y no se produce ninguna erupción dental. 
Entre los 6 y los 12 años. Los niños tienen la llamada dentición mixta, ya que comienza la erupción de los dientes permanentes a la vez que conviven con los dientes temporales. 
Aunque los dientes de leche son «reemplazados » con el tiempo por los dientes permanentes, intervienen en funciones muy importantes como la masticación, la respiración, el habla o la estética. Además, su pérdida prematura puede afectar a la salida de los dientes permanentes, puesto que les sirven de guía para su correcta erupción. 
Es de vital importancia mantener tanto los dientes de leche como los dientes permanentes con buena salud. Para asegurar la salud de los dientes es fundamental realizar una higiene bucal adaptada a las necesidades de cada edad, ya que cada etapa necesita un cuidado específico, pero todas comparten un objetivo común: la eliminación del biofilm dental (placa bacteriana). La acumulación de biofilm dental provoca la aparición de las dos patologías bucales más frecuentes en niños: caries y gingivitis

CARIES 

La caries es la principal causa de pérdida de dientes en niños, e implica la destrucción localizada de los tejidos duros de los dientes como consecuencia de los ácidos que producen las bacterias bucales al metabolizar los hidratos de carbono de la dieta. Cuando este proceso se repite de forma continuada en el tiempo, se produce la cavitación. Inicialmente tiene lugar la destrucción localizada del esmalte y, una vez que llega a dentina, se extiende y puede afectar a pulpa. 
En España, la prevalencia de caries en niños de seis años es del 33,9%, y continúa creciendo hasta casi el 100% en adultos. En niños menores hablamos de caries de temprana edad, anteriormente conocida como caries del biberón, aquella que afecta hasta los 71 meses de edad. 
La progresión de la caries de temprana edad es rápida sobre los dientes temporales (el esmalte es más fino que el de los dientes permanentes). Además, los niños con caries en los dientes temporales tienen mucho más riesgo de sufrir múltiples caries en los dientes permanentes. 
Los principales factores de riesgo son las bacterias que producen la caries, una incorrecta higiene bucal y una dieta rica en hidratos de carbono. Por tanto, para disminuir el riesgo de caries se deberá actuar sobre los siguientes factores: 
Las bacterias 
• Evitar la transmisión temprana de bacterias mediante la contaminación por saliva de padres a hijos, con acciones como soplar la comida para enfriarla, probar la comida con sus cubiertos, meter su chupete en la boca, etc. 
• Mantener una correcta higiene bucal. 
Los hidratos de carbono (el sustrato) 
• Los más simples (azúcares) son más cariogénicos que los complejos (almidón). 
• Se debe tener en cuenta la cantidad y, sobre todo, la frecuencia de ingesta: cuantas más veces, mayor riesgo de caries. 

GINGIVITIS 

La gingivitis es una enfermedad de tipo infeccioso que provoca el enrojecimiento, la inflamación y el sangrado de las encías. En España, sólo el 48,2% de los niños de 12 años tiene las encías sanas, y este porcentaje disminuye en la adolescencia. 
Fundamentalmente se produce por el acúmulo de biofilm en el margen entre la encía y el diente, y a nivel interdental. Este biofilm induce una respuesta local del sistema inmunitario que provoca la inflamación, el enrojecimiento y el sangrado de las encías, principales signos de la gingivitis. En muy pocos casos podría evolucionar a periodontitis (mucho menos frecuente que en adultos), que ya implicaría la destrucción de los tejidos de soporte de los dientes y, por tanto, podría causar su pérdida a largo plazo. 
La principal medida de prevención consiste en tener una buena higiene bucal para evitar la acumulación de biofilm dental, además de controles en la clínica dental. 

RECOMENDACIONES DE HIGIENE BUCAL EN LAS DIFERENTES ETAPAS INFANTILES 

0-2 años Erupción de los dientes temporales 

El proceso de erupción suele comenzar a los seis meses de vida y terminar sobre los dos años. La dentición temporal está formada por un total de 20 dientes de leche (cinco por cuadrante de la boca). 
Es importante tener presente que desde antes de que aparezcan los primeros dientes es aconsejable empezar con la higiene bucal. Cuando los bebés aún no tienen dientes se recomienda limpiar las encías con una gasa humedecida o con un dedal de silicona después de cada toma. 

Existen geles bálsamos para las encías específicamente formulados con el fin de protegerlas y aliviar las molestias de la erupción dental 

El proceso de erupción dental puede cursar con mayor inquietud, irritabilidad y dificultad para dormir. A nivel bucal, el bebé puede notar mayor salivación, pequeñas molestias, enrojecimiento e irritación de las encías. 
Existen geles bálsamos para las encías específicamente formulados con el fin de protegerlas y aliviar estas molestias. El gel bálsamo puede aplicarse sobre un dedal de silicona (o una gasa) para realizar un suave masaje sobre la encía enrojecida del bebé. 
Cuando erupcione el primer diente ya se recomienda, por un lado, acudir al odontólogo u odontopediatra y, por otro, comenzar a cepillarlo para evitar que se acumule el biofilm dental. El cepillado a esta edad deben realizarlo los padres (o el adulto que esté cuidando del bebé). Se recomienda utilizar un cepillo infantil adaptado a la mano del adulto y a la boca del bebé, con filamentos ultrasuaves que logren una correcta higiene a la vez que respeten las encías y los dientes. 
Es aconsejable acudir al odontopediatra dentro del primer año de vida. La revisión del odontopediatra controlará la correcta erupción de los dientes y factores como la oclusión o la alineación, y permitirá anticiparse a cualquier trastorno o patología bucal como la detección temprana de caries. 
Además de las recomendaciones de higiene bucal, para la prevención de la caries a esta edad es aconsejable tener en cuenta los siguientes hábitos: 
• No dejar al bebé acostado con el biberón cuando éste contenga líquidos que no sean agua, debido a que el acúmulo de azúcares durante largo tiempo favorece la aparición de caries. 
• Evitar mojar el chupete en sustancias dulces como azúcar. 
• Evitar la transmisión de las bacterias cariogénicas a través de la saliva con gestos como limpiar el chupete con nuestra boca o soplar directamente sobre su comida para enfriarla. 

2-6 años Dentición temporal y adquisición de hábitos de higiene bucal 

En este periodo el niño ya tiene todos los dientes de leche, y se aconseja que comience a hacerse cargo de su higiene bucal y que comprenda su necesidad. Para ello, lo más importante es crear el hábito
Se recomienda que el niño comience a realizar el cepillado él mismo, al menos dos veces al día (mañana y, sobre todo, noche) o preferiblemente después de las comidas, e intentando conseguir la duración de dos minutos. Para ayudar a adquirir el hábito existen ciertos recursos, como que los padres se cepillen a la vez que el niño, y multitud de aplicaciones, juegos, canciones, etc. 
Para un cepillado óptimo, el cepillo debe estar adaptado a la mano y la boca del niño, con un cabezal muy pequeño, que permita llegar a todas las zonas de la boca, y con filamentos suaves, que respeten dientes y encías
El cepillo tiene que ser manejable también para los padres, que deberán repasar diariamente el cepillado de los niños (hay que tener en cuenta que el niño probablemente no será totalmente eficaz en la eliminación del biofilm dental). Existen reveladores de placa para ayudar a mejorar la técnica de cepillado. 
Para prevenir la caries, principal patología bucal a esta edad, se recomienda introducir junto con el cepillado el uso de un gel dentífrico con una concentración de flúor adaptada a la edad del niño. Según las guías de la Academia Europea de Odontología Pediátrica (EAPD) y de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP), la concentración de flúor recomendada a partir de los dos años de edad es de 1.000 ppm de ion flúor. La cantidad estimada a utilizar de gel fluorado sería similar al tamaño de un guisante. Los padres deben controlar que el gel se escupa una vez terminado el cepillado y que no se ingiera. 
La visita al odontopediatra debe realizarse al menos una vez al año para prevenir posibles patologías bucales. 
Respecto al uso del chupete, algunos estudios han demostrado que puede aliviar las molestias durante la erupción de los dientes e incluso reducir el riesgo de muerte súbita del lactante. Sin embargo, se recomienda que su uso no vaya más allá de los tres años para evitar secuelas en la mordida (igual para el hábito de chuparse el dedo) o malformaciones en la cavidad bucal. 

Para prevenir la caries, entre los 2 y los 6 años se recomienda introducir, junto con el cepillado, un gel dentífrico con una concentración de flúor adaptada a la edad del niño 

6-12 años Erupción de los dientes definitivos 

A esta edad ya comienza la erupción de los dientes permanentes en un proceso que termina en torno a los 12 años. Durante esta etapa, los niños tienen una dentición mixta, ya que conviven los dientes de leche con los dientes permanentes. La dentición definitiva está formada por 32 dientes (ocho por cada cuadrante de la boca), contando con los terceros molares o muelas del juicio, que erupcionan a partir de los 18 años o incluso no erupcionan nunca. 
La principal patología en esta edad sigue siendo la caries. Se recomienda utilizar un cepillo adaptado para el manejo por parte el niño, con un cabezal pequeño de filamentos suaves y un cuello estrecho que permitan llegar a todas las zonas de la boca
Respecto al gel dentífrico, es aconsejable incrementar la concentración de flúor. La EAPD y la SEOP recomiendan el uso de una concentración de 1.450 ppm de ion flúor, y el tamaño a utilizar ya sería de 1-2 cm (como un adulto), puesto que todos los dientes, aunque no hayan erupcionado, ya están formados. 
Durante la erupción de los dientes permanentes también puede haber ciertas molestias o irritaciones en la encía, por lo que sería recomendable que en la composición del gel dentífrico se incluyeran ingredientes específicos para la protección de las encías
El cepillado debe continuar siendo supervisado por los padres y repasado cuando sea necesario hasta aproximadamente los 8-9 años. 
A partir de los seis años se estima que el niño puede controlar el reflejo de la deglución y de escupir. Por ello, siempre y cuando sea así, se puede introducir el uso del colutorio. El colutorio aportará, además de buen sabor en la boca, un extra de protección frente a la caries y ayudará a llegar a todas las zonas de la boca
A partir de esta edad y, sobre todo, en la adolescencia (por los cambios hormonales y de actitud), el acúmulo de biofilm en la zona interdental puede originar la aparición de gingivitis. Por ello, es recomendable introducir el hábito de la higiene interdental, ya sea con sedas o cintas dentales o con cepillos interproximales. Es importante vigilar que se haga con cuidado y con una técnica correcta para evitar daños que además puedan provocar que el niño evite la realización de la higiene interdental. 
Conforme van erupcionando los dientes permanentes, es posible que se requiera de tratamiento ortodóntico interceptivo para corregir problemas de oclusión, alineación de dientes, etc. La ortodoncia fija sólo se utiliza en niños con todos los dientes permanentes (en torno a los 12 años). 

Es aconsejable incrementar la concentración de flúor en el dentífrico entre los 6 y los 12 años 

Por último, hay que mantener la visita al odontólogo al menos una vez al año. En estas edades principalmente se pueden detectar posibles caries incipientes, caries establecidas que requieren tratamiento y la necesidad de aplicar selladores de fosas y fisuras en las zonas de alto riesgo de caries. 

 

Ernesto de la Puente,

Medical Information Officer de DENTAID

BIBLIOGRAFÍA

  1. La salud bucodental en España 2015. Consejo General de Colegios de Dentistas de España; 2016. 
  2. Boj J.R., Catalá M., García- Ballesta C., Mendoza A., Planells P. Odontopediatría. La evolución del niño al adulto joven. 1ª ed. Ripano; 2012. 
  3. Protocolo para el uso del flúor en niños. Documento de consenso de la European Academy of Paediatric Dentistry (EAPD) y de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP); 2009.

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