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REACCIONES ADVERSAS DE MEDICAMENTOS EN LA CAVIDAD BUCAL

7 de Septiembre de 2016 0

Existe un gran número de medicamentos que pueden producir algún tipo de efecto no deseado en la cavidad bucal, dando lugar a diversas patologías y trastornos que deberían ser tratados.


Las reacciones adversas a medicamentos son aquellas que producen una respuesta nociva y no intencionada. Pueden clasificarse en dos tipos:

Reacciones de tipo “A”: directamente relacionadas con un aumento de la acción farmacológica del fármaco administrado (por ejemplo, la hipoglucemia con un antidiabético).

Reacciones de tipo “B”: aquellas que no se esperan de las conocidas acciones farmacológicas del fármaco (por ejemplo, la anafilaxia con la penicilina).

Estas reacciones adversas pueden producirse, al igual que en el resto del cuerpo, en la cavidad bucal, afectando a las diferentes partes de la boca.

LAS REACCIONES ADVERSAS A MEDICAMENTOS SON AQUELLAS QUE PRODUCEN UNA RESPUESTA NOCIVA Y NO INTENCIONADA 

ALTERACIONES DE LAS GLÁNDULAS SALIVALES
Xerostomía
Existen más de 500 fármacos que pueden producir sequedad bucal o xerostomía, hasta un 80% de los más prescritos. Las glándulas salivales son muy sensibles a los anticolinérgicos estrictos (atropina, belladona, escopolamina, etc.). Los grupos de fármacos que también producen xerostomía son: antidepresivos y antipsicóticos (inhibidores de la recaptación de serotonina, antidepresivos tricíclicos y heterocíclicos), antihipertensivos (IECA, diuréticos, betabloqueantes, etc.), ansiolíticos y sedantes, relajantes musculares, analgésicos (SNC/opioides), antihistamínicos, anorexígenos, antiacné, anticonvulsivantes, antiparkinsonianos, broncodilatadores, antimigrañosos e hipnóticos.

La reducción de la saliva tiene consecuencias sobre la cavidad bucal, ya que se pierde su efecto tampón del pH y de control de microorganismos, por lo que se puede favorecer la aparición de patologías como la caries y la enfermedad periodontal o trastornos como la halitosis y la hipersensibilidad dental.
Ptialismo
Existen otros fármacos que pueden provocar el efecto contrario, la hipersalivación, conocida también como ptialismo o sialorrea. Es mucho menos frecuente y menos grave, aunque puede resultar muy incómodo para la persona que lo sufre. Fundamentalmente, se atribuye a fármacos parasimpáticomiméticos, que actúan directamente sobre los receptores de la acetilcolina (pilocarpina, cevimelina, betanecol, carbacol) o inhibiendo la acetilcolinesterasa (neostigmina, fisostigmina). De hecho, en algunos países la pilocarpina se utiliza como tratamiento para la xerostomía, si bien es necesario evaluar los efectos secundarios que puede producir. Las catecolaminas y otros fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central (SNC) también provocan este efecto a través de otro mecanismo de acción, como la epinefrina, el clonacepam, el bromo, el mercurio y los compuestos yodados.

EXISTEN MÁS DE 500 FÁRMACOS QUE PUEDEN PRODUCIR SEQUEDAD BUCAL O XEROSTOMÍA 

Inflamación y dolor de glándulas salivales
Por último, algunos fármacos pueden producir inflamación de las glándulas salivales, que suele ir acompañada de dolor.
El mecanismo de acción es desconocido, pero se sabe que pueden provocar este efecto los derivados de las pirazolonas, algunos antihipertensivos (clonidina, metildopa), antiulcerosos, antibióticos (cloranfenicol, tetraciclinas), yoduros y antipsicóticos.

ALTERACIONES DE LA MUCOSA ORAL
Quemaduras químicas 
Las quemaduras químicas de la mucosa son producidas, en la mayoría de los casos, por analgésicos y antisépticos mal utilizados. Un ejemplo es el ácido acetilsalicílico, que se utiliza de forma tópica para calmar el dolor dental y produce una necrosis superficial del epitelio, con apariencia de lesiones blancas con bordes irregulares sobre un área eritematosa dolorosa.

Otros medicamentos como la fenilbutazona, la indometacina, el nitrato de plata, el peróxido de hidrógeno, el isoproterenol y el cloruro potásico también causan úlceras si se aplican del mismo modo. Además, éstas pueden producirse por el uso de productos con alto contenido alcohólico, como algunos colutorios (uso abusivo) o algunas soluciones anestésicas de benzocaína.

Mucositis
La quimioterapia puede causar mucositis (inflamación y ulceración de la mucosa con formación de pseudomembranas) a los 5-7 días de tratamiento. Los antineoplásicos que producen con más frecuencia estas reacciones son el metotrexato y el 5-fluoruracilo. Causan tal dolor que éste puede interferir con la
vida cotidiana del paciente, afectando a sus hábitos alimenticios. Para tratar la mucositis se utilizan anestésicos tópicos y analgésicos por vía oral.

Estomatitis alérgica
La estomatitis alérgica puede deberse a la administración sistémica de un medicamento o al contacto directo con el mismo. Los fármacos con los que ocurre con más frecuencia son: barbitúricos, paracetamol, fenacetina, pirazolonas, sulfonamidas y tetraciclinas.

Reacciones liquenoides
Determinados medicamentos pueden producir reacciones liquenoides; éstas son similares a las de liquen plano, pero están asociadas al uso de medicamentos. Su etiopatogenia es desconocida y desaparecen tras interrumpir el uso del medicamento. Principalmente pueden ser causadas por antiinflamatorios no esteroideos (AINE) (como el piroxicam) e inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA), pero también pueden producirse por antimaláricos, otros antihipertensivos (diuréticos como la hidroclorotiazida, betabloqueantes…), psicofármacos, sales metálicas (de oro o de bismuto) y medicamentos para la artritis reumatoide (anticuerpos monoclonales).

PIGMENTACIONES
La administración de algunos fármacos durante el periodo de formación de calcificación de los dientes puede provocar la aparición de tinciones intrínsecas (parte interna del diente), como es el caso de las tetraciclinas, que producen unas manchas de color amarillo-pardo (esto también ocurre si la madre usa tetraciclinas a partir del segundo trimestre del embarazo).

El consumo excesivo de fluoruros, también durante el periodo de formación de los dientes y básicamente en comunidades con agua potable con gran cantidad de flúor, puede producir un esmalte moteado de color blanco-marrón, en lo que se conoce como fluorosis, y sobre todo afecta a la dentición permanente, dado que la dentición temporal se forma durante el periodo intrauterino. 

Los suplementos de hierro oral (en forma de sales ferrosas), usados para el tratamiento de la anemia ferropénica, pueden provocar la aparición de manchas negras sobre los dientes. 

El cisplatino, fármaco utilizado en algunas terapias neoplásicas, puede producir una tinción azulada lineal por el margen gingival. 

La minociclina, si se utiliza de forma prolongada en el tratamiento del acné, puede causar máculas pigmentadas de color gris-negro en el paladar. 

Los antimaláricos como la amodiaquina, la cloroquina o la hidrocloroquina provocan manchas de color gris-azulado en el paladar. 

La lengua vellosa es un trastorno de la lengua relacionado con el uso de antibióticos a largo plazo, por el que se produce una hipertrofia de las papilas filiformes con una coloración que varía en función de la dieta, la higiene bucal, el consumo de tabaco y los microorganismos de la boca. Su tratamiento implica la retirada de los factores que la han provocado y la higiene lingual.

Algunos productos de higiene bucal, como la clorhexidina y el fluoruro de estaño, también están asociados a la producción de tinciones extrínsecas. Estas tinciones se pueden prevenir e incluso revertir con una buena higiene bucal o en la clínica dental.

AGRANDAMIENTO GINGIVAL
El agrandamiento gingival es el aumento del volumen de la encía (altura, grosor o ambos) y se ha descrito como una reacción al uso de medicamentos (también puede deberse al embarazo o a enfermedades genéticas).

Los fármacos principalmente implicados en el agrandamiento gingival son la fenitoína (anticonvulsivante), el nifedipino (antagonista del calcio) y la ciclosporina (inmunosupresor selectivo), aunque se han descrito casos con otros medicamentos.

Puede aparecer a partir de los tres meses del inicio de la administración del fármaco, provocando el aumento de volumen y el sangrado con facilidad. A medida que se incrementa el tiempo de administración y/o la dosis del fármaco, el agrandamiento gingival es aún mayor, pudiendo producirse las alteraciones funcionales y estéticas. La presencia de placa bacteriana o biofilm puede exacerbar los cambios en el contorno gingival, por lo que se considera cofactor de riesgo en el agrandamiento gingival. Por tanto, una higiene bucal deficiente está directamente correlacionada con el agrandamiento gingival. Este problema puede retroalimentarse, ya que los pacientes con agrandamiento gingival tienen más dificultades para realizar correctamente la higiene bucal.
En el caso de los pacientes en tratamiento con fenitoína, hasta el 50% puede sufrir agrandamiento gingival. Respecto a los pacientes que usan nifedipino y ciclosporina, la incidencia es más variable. Según los estudios, entre el 0,5% y el 83% de los pacientes tratados con nifedipino y entre el 7% y el 70% de los que utilizan ciclosporina sufren agrandamiento gingival. 
En los casos más avanzados, puede haber consecuencias como dolor en la masticación, alteración en la deglución, trastornos del habla, hemorragia gingival, alteraciones periodontales y alteraciones en la oclusión.

OSTEONECROSIS
Los bifosfonatos son los fármacos más asociados con la osteonecrosis, especialmente si se usan por vía intravenosa. Esta patología cursa con la exposición del hueso maxilar por falta de irrigación sanguínea y por estar inhibida la reabsorción ósea. La mayoría de los casos se producen en personas que usan bifosfonatos en su terapia contra el cáncer, debido a que tumores como el mieloma múltiple o el carcinoma de mama tienen propensión a involucrar el esqueleto, pero también puede producirse osteonecrosis con el uso de bifosfonatos para la osteoporosis. Se requiere un manejo multidisciplinar de estos pacientes para evitar la aparición de esta complicación tan grave.

ANOMALÍAS DEL GUSTO
Existen más de 200 fármacos que producen alteraciones en el gusto, ya sea una disminución (hipogeusia), una distorsión (disgeusia) o su pérdida total (ageusia). La lista de medicamentos que la producen es muy amplia, y puede incluir antibióticos, antirreumáticos, antiinflamatorios, antitiroideos, antihipertensivos, diuréticos, anestésicos locales, antineoplásicos, antisépticos bucales, ansiolíticos, antidepresivos, etc. Estos problemas desaparecen tras la interrupción del uso del medicamento que los ha provocado.

 

BIBLIOGRAFÍA

CONSULTA LAS REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS DE ESTE ARTÍCULO EN: www.saludbucaldentaid.com

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