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PACIENTES ESPECIALES Y SALUD BUCAL

24 de Enero de 2016 0

Las personas con discapacidades físicas o psíquicas, y algunas enfermedades neurodegenerativas, neurológicas y psiquiátricas presentan unas necesidades específicas a la hora de cuidar su salud bucal y realizar una higiene bucodental adecuada. 

En España existen casi cuatro millones de personas que tienen algún tipo de discapacidad (más de 1.000 millones de personas a nivel mundial(1)) de las cuales 608.000 viven solas en su hogar y aproximadamente 1,39 millones necesitan ayuda para realizar alguna de las actividades básicas de la vida diaria(2)
Las personas con necesidades especiales son aquellas personas que por la enfermedad que padecen, el tratamiento que reciben o la discapacidad física o psíquica que tienen necesitan un cuidado especial. En el ámbito de la atención odontológica, a este tipo de personas se las denomina “pacientes especiales”. 
Estos pacientes, por sus condiciones, pueden distribuirse en los siguientes grupos(3)
Discapacidades físicas (ceguera, parálisis cerebral, paraplejias…).
Discapacidades psíquicas (síndrome de Down, autismo…).
Enfermedades neurodegenerativas (Parkinson, Alzheimer…).
Alteraciones neurológicas y psiquiátricas (epilepsia, esquizofrenia…). 
Los pacientes especiales presentan unas características anatómicas, fisiológicas, físicas y psíquicas que deben tenerse en cuenta a la hora de valorar su salud bucal. Por un lado, pueden repercutir en la anatomía de la cavidad oral; por otro, pueden influir en el desempeño de una correcta higiene bucal y, por tanto, derivar en patologías bucales como caries y enfermedades de las encías, muy prevalentes en este tipo de pacientes. 
En función de su grado de inhabilidad, edad, cooperación y compromiso sistémico, los pacientes especiales podrán requerir cuidados de otras personas, ya que pueden desarrollar fácilmente enfermedades orales que producen dolor, disfunción, incomodidad y aumento de los costes para su tratamiento(4)
En cualquier caso, es importante destacar que no existe ninguna patología bucal que sea exclusiva de los pacientes especiales. 

Cepillado dental 

Es recomendable que cada persona, en la medida de lo posible, se responsabilice de su higiene bucal. El cepillado debe realizarse durante al menos dos minutos sin olvidar cepillar todas las caras de los dientes. El uso de cepillos con cabezal de pequeño tamaño puede ser muy eficaz para los pacientes especiales (y para sus cuidadores en caso de que la persona, por sus limitaciones, no pueda realizar el cepillado de forma correcta) con el objetivo de lograr alcanzar las zonas de difícil acceso. También se debe tener en cuenta que el mango de los cepillos esté adaptado al uso por parte de pacientes especiales o, al menos, que sea de fácil agarre. 
Igual de importante que la elección de un cepillo adecuado es la técnica con la que se realice el cepillado. En los pacientes con enfermedades periodontales, se recomienda la técnica de Bass, que consiste en colocar el cepillo en ángulo de 45 grados hacia la encía, realizar un ligero movimiento vibratorio en el margen gingival y un barrido hacia la superficie masticatoria. 
Es probable que algunos pacientes, por sus limitaciones, no tengan la destreza necesaria para llevar a cabo esta técnica. En esos casos se puede recomendar la técnica horizontal o de zapatero, que consiste en el barrido horizontal de todas las caras de los dientes. 
Los cepillos eléctricos pueden facilitar el cepillado en los pacientes especiales, ya que ayudan a realizar el movimiento de forma correcta para garantizar la eficacia del cepillado. 
El uso de reveladores de placa a base de colorantes como la eritrosina puede ser muy útil en estos pacientes de dos formas: 
• Antes del cepillado, para mostrar las zonas donde se debe incidir para eliminar la placa.
• Tras el cepillado, para valorar la eficacia del mismo. 

Higiene interpoximal y lingual 

La higiene interproximal debe realizarse de forma diaria, ya que el biofilm interdental es el origen de muchas patologías bucales. El uso de cepillos interproximales flexibles puede ayudar a adaptarse a los diferentes ángulos. Si las limitaciones del paciente impiden que se realice de forma correcta, existen cepillos interproximales con un mango más alargado, para facilitar la tarea del cuidador. En caso de que los espacios sean muy estrechos, se debe usar la seda o cinta dental. Debido a su dificultad de uso, existen portadores de hilo o enhebradores de seda que pueden facilitar esta tarea tanto a los pacientes como a los cuidadores. 
Para estas personas y/o sus cuidadores es especialmente útil el uso de irrigadores bucales por su facilidad de uso y su elevada eficacia en la reducción de la placa y de la inflamación gingival, sobre todo de las áreas interdentales. 
Por último, no hay que olvidar que en la lengua también se acumulan bacterias, especialmente en el dorso posterior, que favorecen la aparición de halitosis y actúan como reservorio para otras infecciones bucales. Por ello, se debe limpiar diariamente la lengua con un limpiador lingual de forma diaria. 

Evitar la caries, la enfermedad periodontal y la halitosis 

Como se ha indicado anteriormente, la enfermedad periodontal es altamente prevalente en los pacientes especiales debido a las deficiencias en la higiene. Por este motivo, para su prevención y control es muy recomendable el uso de antisépticos bucales en pastas dentífricas y colutorios. 
Determinados pacientes no dominan el reflejo de la deglución y, por tanto, no deben usar colutorios. En estas personas son especialmente útiles los sprays de clorhexidina (también para el tratamiento de pequeñas infecciones locales o para aftas), o el uso de gasas empapadas con clorhexidina cuando se requiera un control microbiológico mayor. 

Asesorar desde la oficina de farmacia 

El papel del farmacéutico es clave a la hora de promocionar buenos hábitos de higiene bucal que pueden contribuir a la prevención de los problemas bucales. Desde la oficina de farmacia se pueden recomendar productos de higiene bucal específicos y de calidad, así como aconsejar buenos hábitos que ayuden en el mantenimiento de una buena salud bucal: dieta equilibrada y pautas de higiene bucal (cepillado, higiene interdental). Se debe concienciar tanto al paciente como a sus familiares y cuidadores de la importancia de una buena higiene bucal, de las repercusiones de su ausencia y de la necesidad de acudir a revisiones periódicas en la clínica dental. 
Los pacientes especiales con frecuencia toman medicación para otros problemas no relacionados con la cavidad bucal, aunque pueden tener repercusiones sobre la misma. Existen más de 500 medicamentos (antidepresivos, antipsicóticos, ansiolíticos, etc.) que pueden provocar xerostomía, lo que a su vez favorece la aparición de caries y enfermedad periodontal, glositis, halitosis, etc. Para estos pacientes es recomendable el uso de pastas dentífricas y colutorios que contengan ingredientes humectantes o que estimulen la producción salival. 
El uso prolongado de medicamentos con componentes azucarados puede provocar el desarrollo de caries. En aquellas personas que presenten un riesgo elevado de caries (higiene deficiente, dieta rica en azúcares, historial previo de caries) se recomienda el uso de pastas dentífricas y colutorios anticaries, que además de flúor contengan otros principios activos contra la caries como el xyilitol, o incluso algunas formulaciones innovadoras que, además de estos componentes, incluyen nanopartículas de hidroxiapatita. 
Los fármacos inmunosupresores como la ciclosporina, los antihipertensivos como el nifedipino (u otros bloqueadores de los canales del calcio) y los anticonvulsivos (sobre todo, de la familia de las hidantoínas) pueden provocar agrandamiento gingival(3). En este caso, el odontólogo será la persona encargada de hacer una interconsulta con su médico especialista para valorar un posible cambio de medicación que no incluya este efecto adverso y, si no fuera posible, controlar el problema(5)

Traumatismos dentales y sensibilidad dental 

Los traumatismos dentales son frecuentes en personas con discapacidades relacionadas con la coordinación motora, epilepsia y discapacitados psíquicos (psicosis, demencia). Se recomienda a los cuidadores que, en caso de traumatismo con pérdida dental, intenten recuperar el diente (si conserva la raíz, sin tocarla) y recolocarlo siempre que sea posible manteniéndolo en su posición mordiendo una servilleta o un pañuelo, y que inmediatamente acudan al odontólogo con urgencia(6). Si no fuera posible, se debe conservar el diente en agua, suero o leche para que no se deshidrate hasta que se pueda acudir al odontólogo. 
En el caso de las personas con trastornos alimentarios (anorexia, bulimia), además de la pérdida de peso, es frecuente observar un aumento de la sensibilidad dental debido a la erosión dental producida por los vómitos. Es recomendable que estas personas usen productos contra la sensibilidad dental y que además puedan reparar el esmalte dañado. 
Además, no se puede obviar que algunas discapacidades o alteraciones neurológicas (por ejemplo, el trastorno bipolar o la psicosis) pueden provocar autolesiones del paciente en cualquier parte del cuerpo, incluyendo la lengua y las mucosas orales, entre otras.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Discapacidad y salud. Organización Mundial de la Salud. Nota descriptiva nº352. 2014. 
  2. Instituto Nacional de Estadística. Encuesta de Discapacidad, autonomía personal y situaciones de dependencia (EDAD). 2008. 
  3. Lucerón ME. Claves para el manejo de los pacientes especiales en la clínica dental. Aula DENTAID. 2015. 
  4. Marulanda J, Betancur JD, Espinosa S, Gómez JL, Tapias A. Salud oral en discapacitados. CES Odont 2011; 24 (1): 71-76. 
  5. CADIME (Centro Andaluz de Información de Medicamentos). Hiperplasia gingival por medicamentos. Escuela Andaluza de Salud Pública. SEMERGEN 2007; 33 (5): 273-275. 
  6. Pérez ME, Limeres J, Fernández J. Manual de higiene oral para personas con discapacidad. 2012. Ed. Idea Gráfica Profesional.

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