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LEOPOLDO ABADÍA PROFESOR, ESCRITOR Y RECONOCIDO BLOGUERO

5 de Mayo de 2017 0

Con la cercanía y el tono cálido y entrañable que le caracterizan, Leopoldo Abadía, antiguo profesor del IESE, nos habla sobre su faceta como escritor, conferenciante y tertuliano, nos cuenta cómo llegó a convertirse en un bloguero con millones de seguidores, y nos desvela sus secretos para continuar siendo joven a los 83 años.

Doctor ingeniero industrial, Leopoldo Abadía fue miembro del equipo fundador del IESE, donde impartió la asignatura de política de empresa durante más de 30 años. Es padre de 12 hijos y abuelo de 45 nietos, y autor, entre otras obras, de los best sellers La crisis ninja y otros misterios de la economía actual, La hora de los sensatos y Yo de mayor quiero ser joven
Colaborador habitual de televisión, prensa y radio, su blog cuenta con más de cinco millones de visitas procedentes de todo el mundo. En sus conferencias por España y en sus intervenciones en los medios de comunicación revela a la gente un nuevo punto de vista sobre la actualidad y la vida, basado en el sentido común, la sencillez y el análisis de los hechos. 
A partir de la publicación en su blog de reflexiones sobre la economía que se convirtieron en virales, usted pasó de ser un profesor de política de empresa a convertirse en un gurú mediático. ¿Qué le movió a utilizar el nuevo medio digital para comunicarse y a quién iban dirigidas esas reflexiones? 
Hace unos años creé un diccionario personal de vocablos que iba encontrando al leer la prensa. No tenían mucho orden, pero me servían para entender las cosas de hoy en día. Un día escribí el vocablo «crisis» ordenando noticias que veía en los medios, me salió un informe explicativo de seis páginas y se lo remití a unos amigos. Enviaba por correo electrónico el diccionario con nuevos vocablos cada semana a una serie de personas. El informe de la crisis tuvo vida propia y empezó a rondar por la red de forma masiva. Y así me convertí en un «gurú», cosa que me parece una tontería pero que hace que me lo pase de cine en esta nueva vida. 

Los valores de una persona completa son ser responsable, saber escuchar, tener sentido común, servir a los demás, tener esperanza, vivir con dignidad, ser honrado…

Su libro La crisis ninja y su explicación con sentido del humor de la crisis financiera mundial le han convertido en un referente en temas de economía. Desde entonces ha publicado más obras sobre el tema, pero en las dos últimas reflexiona sobre el paso del tiempo y la integridad personal. ¿Qué le ha llevado a centrar sus obras en reflexiones personales más relacionadas con el desarrollo personal? 
Cuando escribía sobre economía no sabía mucho más del tema que lo que sabe un panadero o un ama de casa. O sea, lo básico, porque aplican el sentido común. Luego escribí sobre la familia –tengo 12 hijos y 45 nietos– porque, según dijo la editorial, «de eso sí que sabes» (con lo cual deduzco que de lo otro, o sea, de economía, no sé). Con 83 años la vida se convierte en una lucha diaria para conectar con el mundo y con las nuevas generaciones. No me quiero quedar colgado. Y no quiero que la gente se olvide de las cosas que nos han hecho crecer como personas a los de mi edad. 
¿Cómo ha conseguido llegar a los 83 años con tantas ganas de hacer y compartir? 
Siempre he tenido muchísimas ganas de hacer cosas y siempre he tenido muchísimas cosas que hacer. Todos los días te dan la oportunidad de hacer algo y para eso no hay edad. Bueno, la hay porque te das cuenta de que te cuesta todo más, pero se debe tener una mentalidad joven, un espíritu despierto. El hecho de llevar 59 años casado con mi mujer y de tener tantos hijos y nietos ayuda muchísimo, la verdad. 
¿Cuál cree que debe ser el papel de los mayores en la sociedad actual? 
El de ser referente y «órgano consultivo» de cada persona, familia, empresario… En Europa se ha decidido no tener hijos..., y los viejos no nos morimos ni a tiros. Así que la sociedad ha cambiado y nos tenemos que dar cuenta de que los viejos tenemos un peso muy importante. 
En Yo de mayor quiero ser joven habla sobre la importancia de convertirse en una «persona completa». ¿Qué valores definen para usted a una persona así? 
Son bastantes pero muy elementales: ser normal, ser responsable, saber escuchar, tener sentido común, servir a los demás, tener esperanza, vivir con dignidad, ser honrado, morir con estilo… A veces se nos olvidan, pero sólo las personas completas dejan huella. 
¿Qué le recomendaría a alguien que quiere «reinventarse» y sentirse orgulloso de sí mismo? 
Que anteponga el beneficio que tendrá esa reinvención en la sociedad, en los demás, en sus amigos, en su familia y, por supuesto, en él. Es decir, reinventarse para no hacer el bien a los demás es un poco inútil, ¿no? 

Todos los días te dan la oportunidad de hacer algo y para eso no hay edad

El optimismo es, para usted, uno de los pilares que debería guiar nuestra vida. ¿Cómo puede llegar a mantenerse una actitud positiva ante las adversidades de la vida? 
Porque creo en esa definición de optimismo que inventé: optimismo no es decir «aquí no pasa nada», sino estar dispuesto a luchar con uñas y dientes para salir de situaciones concretas. La vida está llena de situaciones concretas en las que hay que pelear. No decaer es fundamental. 
Reflexiona también acerca de la dignidad, la sensatez, la generosidad o la solidaridad en su última obra. ¿Piensa que se están perdiendo estos valores? 
Bueno, creo que a día de hoy se relativizan mucho porque vivimos en una sociedad muy cómoda. Nos incomoda la solidaridad a todos los niveles, creamos referentes de dudosa formación e integridad, llamamos sensatez a cualquier cosa… Creo que tenemos una sociedad muy blandita, la verdad. 
Ha cuestionado en más de una ocasión la calidad de los líderes políticos en nuestro país. ¿Qué le aconsejaría al profesional de la farmacia que lidera un equipo? 
Que sea honesto, que comprenda a las personas y que, por supuesto, aporte un trato humano excepcional. ¡Puro sentido común! 
Los profesionales de la farmacia tienen a diario un trato directo con el cliente. ¿Cuáles son para usted las claves para ofrecerle un buen servicio y una atención adecuada? 
Creo que aportarle soluciones positivas, ayudarle y preocuparse por su salud. 
Continúa con su incesante labor de conferenciante y escritor. ¿Siente que le queda alguna cosa pendiente por hacer? ¿Cuáles son sus planes para el futuro? 
Cuando me preguntan cómo veo mi futuro, a mis 83 años, siempre digo lo mismo: corto. O sea, tengo muchas cosas que hacer y, mientras siga pudiendo, las haré. ¡Es una etapa apasionante! 

Optimismo no es decir “aquí no pasa nada”, sino estar dispuesto a luchar con uñas y dientes para salir de situaciones concretas

 
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