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LA ESTRECHA RELACIÓN ENTRE LA SALUD BUCAL Y LA SALUD GENERAL

12 de Mayo de 2016 0

La cavidad bucal es una puerta de entrada al organismo y, como tal, los problemas que sufra pueden repercutir en el resto del cuerpo. Por ese motivo, la salud bucal mantiene una estrecha relación con la salud sistémica.


Muchas enfermedades sistémicas pueden tener manifestaciones en la cavidad bucal, que en muchos casos puede suponer el primer lugar de detección de la enfermedad. Por ejemplo, la aparición de sequedad bucal puede ser un síntoma de diabetes incluso aunque el paciente no sepa que padece esta enfermedad (casi la mitad de los diabéticos no están diagnosticados).

Por otra parte, una mala salud bucal, y especialmente la enfermedad periodontal, puede influir negativamente en otras patologías, ya sea incrementando el riesgo de su aparición o causando un mal control de las mismas. 

La periodontitis es una enfermedad de las encías de origen bacteriano que cursa con inflamación y destrucción de los tejidos de soporte de los dientes. Sus efectos sobre los tejidos son irreversibles, aunque se pueden controlar. La influencia de la periodontitis en otras patologías se produce fundamentalmente por dos vías:

Bacteriemia: paso de las bacterias periodontopatógenas al torrente sanguíneo y, de aquí, a cualquier parte del organismo a través de pequeñas ulceraciones del epitelio ulcerado de la bolsa periodontal. Estas bacterias pueden colonizar otras partes del cuerpo y ejercer su daño allí.

Inflamación sistémica: los mediadores de la respuesta inflamatoria local producida en el periodonto pueden pasar a nivel sistémico o ejercer una respuesta inflamatoria sistémica. La intensidad de la respuesta inflamatoria depende más del sistema inmune del huésped que de la carga o composición de la placa bacteriana.

En los pacientes con periodontitis, el paso de bacterias y mediadores de la inflamación al torrente sanguíneo puede producirse por acciones cotidianas como el cepillado, el uso de la seda dental, masticar objetos duros o por procedimientos dentales como las extracciones o el raspado y alisado radicular.

Como consecuencia, cualquier enfermedad que tenga un componente inflamatorio o infeccioso a nivel sistémico es susceptible de ser influenciable por la periodontitis. La relación entre la periodontitis y las alteraciones en el embarazo, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes está ampliamente estudiada y reconocida.

Además, existe una evidencia creciente de la relación entre la enfermedad periodontal y otras patologías como la artritis reumatoide, algunas enfermedades respiratorias graves (neumonía bacteriana, enfermedad pulmonar obstructiva crónica), el Alzheimer, la disfunción eréctil, etc.

Enfermedad periodontal y alteraciones en el embarazo 

Durante el embarazo se producen una serie de cambios que pueden tener repercusiones a nivel bucal: sobrecrecimiento de bacterias periodontopatógenas, aumento de la permeabilidad vascular en tejidos gingivales e incremento de hormonas sexuales. Todo ello favorece la aparición de la gingivitis gestacional. Es importante destacar que los cambios del embarazo en sí no producen gingivitis, sino que exacerban una respuesta inflamatoria ya existente.

La gingivitis del embarazo es muy prevalente (60-75%) pero es reversible siguiendo una higiene bucal con productos específicos y un buen control en la clínica dental. Su gravedad reside en que, si no se trata, la gingivitis gestacional puede evolucionar a periodontitis.

En las pacientes con periodontitis, la diseminación de bacterias y mediadores de la inflamación periodontales puede incluso llegar hasta la placenta, causando infección e inflamación. De hecho, se han detectado bacterias idénticas en la placa subgingival materna y en fetos mortinatos.

Por tanto, la bibliografía científica ha puesto de manifiesto que la periodontitis incrementa el riesgo de aparición de complicaciones en el embarazo como parto prematuro, niños con bajo peso al nacer e incluso preeclampsia.

La prevención de los problemas de las encías o su tratamiento, si ya los hubiera, resulta necesaria para evitar estas posibles complicaciones del embarazo.

Enfermedad periodontal y enfermedades cardiovasculares ateroescler óticas 

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo. Entre las enfermedades cardiovasculares se distinguen aquellas que están provocadas por la formación de placas de ateroma: cardiopatía coronaria (infarto de miocardio), enfermedad cerebrovascular (apoplejía o ictus), enfermedad vascular periférica e hipertensión arterial.


Una mala salud bucal, y especialmente la enfermedad periodontal, puede influir negativamente en otras patologías

Históricamente, se ha considerado que la causa principal de la ateroesclerosis son los lípidos, aunque recientemente se ha demostrado que la inflamación puede tener un papel crucial. Algunos autores sugieren que la proteína C reactiva, que se ve aumentada en pacientes con periodontitis, tendría un papel muy importante como causa de la ateroesclerosis.

Se han encontrado bacterias periodontales vivas en placas de ateroma; incluso se ha demostrado que las bacterias periodontales pueden invadir las células endoteliales y las células del músculo liso de la arteria coronaria, lo que supone un incremento del riesgo de infarto de miocardio.

Es correcto entonces afirmar que las bacterias periodontales pueden contribuir a la formación de placas de ateroma, así como a su desestabilización y rotura.

Por tanto, es posible establecer que un aumento en la gravedad de la periodontitis conlleva un incremento del riesgo de presentar enfermedad cardiovascular. En la bibliografía científica se ha descrito que las personas con periodontitis tienen más riesgo de sufrir infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular y enfermedad vascular periférica.

Esta relación es tan evidente que ya ha sido incluida en las últimas Guías de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) para la prevención de la enfermedad cardiovascular en la práctica clínica, que incluye la periodontitis como factor de riesgo cardiovascular.

El tratamiento periodontal puede mejorar los niveles de las citoquinas inflamatorias y la concentración de la proteína C reactiva, entre otros, ayudando a disminuir de este modo el riesgo de determinadas enfermedades cardiovasculares.

Enfermedad periodontal y diabetes 

La diabetes es una enfermedad que ya afecta a un 8,3% de la población mundial adulta (en España la prevalencia asciende al 13,8%), lo que supone un total aproximado de 387 millones de personas. Sólo en 2014 se produjeron 4,9 millones de muertes en el mundo relacionadas con la diabetes. 

La diabetes y la enfermedad periodontal tienen una relación bidireccional, dado que pueden influirse mutuamente. La inflamación local y sistémica es la característica central común a la diabetes y la periodontitis.

La hiperglucemia característica de los diabéticos mal controlados provoca un estado proinflamatorio a nivel sistémico, mediante la secreción o alteraciónde una serie de sustancias y funciones (adipoquinas, citoquinas, etc.). Esta respuesta inflamatoria sistémica puede llegar a los tejidos periodontales y afectar a su síntesis y estado: disminuye la función reparadora de los tejidos periodontales e incrementa su destrucción. De hecho, los pacientes diabéticos tienen cuatro veces más riesgo de desarrollar periodontitis.

Por su parte, en la periodontitis se producen mediadores de la inflamación en respuesta a la acción de las bacterias del periodonto que pueden diseminarse por el torrente sanguíneo, dando lugar a un aumento de la inflamación sistémica. Los altos niveles de citoquinas producidos en esta inflamación sistémica pueden contribuir a la resistencia a la insulina, incrementando el riesgo de diabetes por dos vías: al inhibir la señalización de la insulina y al aumentar la destrucción de las células betapancreáticas. Ambas vías conducen a un aumento de la hiperglucemia.

Los pacientes con periodontitis grave presentan 3,5 veces más riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2 en un periodo de cinco años. Además, los pacientes con diabetes de tipo 2 y periodontitis tienen peor control glucémico. El tratamiento de cada patología produce un mejor control de ambas. 

Se ha demostrado que el tratamiento periodontal no quirúrgico puede mejorar el control glucémico a corto plazo hasta el punto de ser comparable al obtenido tras añadir un segundo antidiabético oral a la metformina, reduciendo así el riesgo de complicaciones de la diabetes. 

Por su parte, el control glucémico mejora el sangrado por sondaje y disminuye el riesgo de aparición de la enfermedad periodontal, así como de otras complicaciones bucales asociadas a la diabetes (xerostomía, caries e infecciones oportunistas).

 

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