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DR. ROGER PAREDES, MÉDICO INVESTIGADOR EXPERTO EN GENÓMICA MICROBIANA

31 de Agosto de 2015 0

Responsable del grupo de genómica microbiana del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa y médico de la Unidad de VIH del Hospital Germans Trias i Pujol (Can Ruti), Roger Paredes nos acerca al mundo del microbioma humano, que tiene mucho que decir sobre nosotros, nuestra salud e incluso sobre quiénes somos. 

¿Qué es el microbioma? 
Son los microorganismos que conviven con nosotros en las distintas partes de nuestro cuerpo: la piel, los intestinos, dentro de la nariz, en la oreja, etc. 

El microbioma es nuestro nexo de unión con el entorno, tanto de salud como de enfermedad 

¿Por qué es interesante estudiarlo? 
Porque tiene una relación muy importante con la salud. Sobre todo posee funciones inmunológicas, aunque también metabólicas. Por ejemplo, el microbioma permite al cuerpo digerir ciertos alimentos, influye en la obesidad, ayuda al sistema inmunológico a distinguir los antígenos propios de los externos y modula las respuestas inmunológicas. Actualmente sabemos que el microbioma influye en la salud de la misma manera que ésta influye en su estructura. 
También hemos visto que nuestro contenido genético influye en el microbioma. Hoy en día estamos en pleno proceso de estudiar cómo se establecen estas interacciones y en qué dirección. 
¿De qué manera influye el microbioma en el sistema inmunitario? 
Influye a múltiples niveles, ya que más del 90% de las células que tenemos en el organismo no son humanas sino bacterianas. ¡Pesan entre uno y tres kilos! Por ejemplo, en el intestino estas bacterias están en un equilibrio dinámico con el sistema inmunológico. 
El 90% de las células inmunitarias se encuentra en el tejido inmunológico intestinal, de forma que hacen un equilibrio bidireccional: las bacterias estimulan determinadas células del sistema inmunológico y, a su vez, el sistema inmunológico mantiene estas bacterias suficientemente lejos de la pared intestinal para evitar inflamarla. Porque sabemos que en determinadas enfermedades, como la insuficiencia hepática avanzada o el VIH, hay bacterias que pasan del intestino a la sangre periférica cuando se inflama la pared intestinal, lo que activa variados procesos inflamatorios. Por ello, uno de nuestros objetivos es limitar ese paso de bacterias para mejorar la salud. Algo parecido podría pasar en el envejecimiento. 
¿Hay alguna conclusión que se pueda adelantar? 
A nivel general, existen datos bastante consistentes que sugieren que el microbioma influye en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y dolencias intestinales, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn. También se ha descrito la asociación entre microbioma y envejecimiento frágil (envejecer de forma más débil, en peores condiciones, siendo más susceptible a tener complicaciones). Y es posible que pueda influir asimismo en otras infecciones, como el VIH, aunque esto no lo sabemos seguro aún. 
¿Existe entonces alguna relación entre el microbioma y la primera vacuna contra el VIH? 
Estamos viendo hasta qué punto tener un microbioma u otro en el organismo puede estar relacionado con la respuesta del cuerpo a las vacunas. Sabemos que, a veces, los anticuerpos que se generan tras determinadas vacunas contra el sida se dirigen erróneamente hacia antígenos que forman parte del microbioma, de manera que la respuesta inmunológica se distrae. Conociendo mejor estos mecanismos podríamos intentar evitar que esto pasara y mejorar en un futuro la respuesta a las vacunas. 
Una persona con un microbioma sano o equilibrado, ¿tiene más salud? ¿Puede vivir más años? 
Parece ser que sí. Nadie ha demostrado que se pueda vivir más años, pero sí que el microbioma es un marcador de salud y de enfermedad. En general, el microbioma condiciona la salud, pero también la salud condiciona el microbioma. Por ejemplo, una persona con un estado de demencia avanzada come menos, lo que también condiciona la estructura del microbioma. Se sabe también que cuando las familias adquieren un perro la diversidad del microbioma de los humanos se incrementa. Es decir, que el microbioma es un poco nuestro nexo de unión con el entorno, con el medio donde vivimos, tanto de salud como de enfermedad. 
¿Cómo podemos mantener equilibrado el microbioma a lo largo de la vida? 
A nivel general, lo que podemos recomendar a día de hoy son las conductas generales saludables, es decir, comer equilibrado, ingerir frutas, verduras, fibra, proteínas, hacer algo de ejercicio, etc. 
¿El microbioma intestinal afecta al microbioma oral y viceversa? 
No se sabe bien. En todo caso, lo que sí que se sabe es que el microbioma está muy compartimentado. El microbioma de la lengua es claramente distinto del de la dentadura, por ejemplo. En el caso del intestino, el microbioma del duodeno también es diferente al del íleon y el del íleon es distinto al del colon. Esto se debe, en parte, a que hay distintas funciones en las distintas regiones del intestino, y cada nicho ecológico tiene su grupo de microbios. 
¿Condiciona la enfermedad periodontal el microbioma intestinal? 
Seguramente sí, aunque hasta cierto punto, porque la constitución del microbioma intestinal en las diferentes áreas es distinta. 
¿Cree que en un futuro la investigación sobre el microbioma puede ser efectiva en el tratamiento de la caries? 
Probablemente sí, aunque yo no soy experto en caries. Sin embargo, sí me atrevo a aventurar que va a ser muy interesante. 

 
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